¿Quienes somos?
Imagine On Bike es una travesía en bici que partió de Barcelona el día 4 de Febrero de 2006 en dirección a Alaska, una de las culturas en peligro de extinción mas carismáticas del mundo actual.Patrick Goñi es el que recorrerá esta aventura.
Pero también recorrerá muchos otros países, como Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Macedonia, Grecia, Egipto, Jordania, Siria, Turquía, Irán, Pakistán, Nepal, China y Japón.
El proyecto Imagine On Bike consta también de una serie de documentales, los cuales comprenden 6 etapas que recogerán etapas de significación geográfica, cultural, o paisajística.
Se buscará que el formato de la serie sea compatible y se adecue a formatos televisivos ya existentes. La línea documental se habrá de adecuar a los principios generales de HSF. La particularidad de este proyecto hace que los contenidos tendrán un interés tanto como viaje, aventura, difusión cultural y acción social.
Humanistas Sin Fronteras:
Humanistas Sin Fronteras es una organización No Governamental para el Desarrollo que tiene por objetivo difundir el conocimiento de las diversas culturas del mundo como medio para la realización libre de los individuos y la confraternidad entre las personas de pueblos diferentes.
La acción de Humanistas Sin Fronteras consiste en llevar el testimonio directo de las culturas a través de las fronteras expresando sus propias formas culturales.
El Diario
Barcelona-India- Tibet -Alaska en bicicleta
Tras diez años con la idea en la cabeza, los últimos cinco con la idea añadida de hacerlo en bici, dieciséis meses de preparativos a tiempo completo, por fin ha empezado IMAGINE ON BIKE: Dos años en bicicleta por el mundo, de Barcelona a Alaska. Me esperan 730 días para recorrer unos 30.000 kms. Todo en solitario aunque el proyecto original era con un amigo, que es casi un hermano, que renunció al proyecto para emprender una aventura aun más apasionante: la del amor.
Viajo solo pero el proyecto es colectivo: cientos de personas, la mayoría amigos, han colaborado y colaboran en la confección de esta odisea y diría que miles de personas han puesto su granito de arena con unas palabras de ánimo y una sonrisa. Todo esto no tiene precio y ha convertido el viaje en algo maravilloso sin haber dado aún una pedalada.
Y el sábado 4 de febrero del 2006 fue el día, en Castelldefels, en la casa donde nací y rodeado de amigos. Día de la partida y también de las despedidas. Las últimas dos personas a las que beso y abrazo muy muy fuerte son Carmen, mi madre, y Mireia, mi novia. Es el día de las despedidas pero, igual que al día siguiente con los amigos que vienen a despedirme a Barcelona, no hay ni una cara larga, ni una lágrima. Sólo besos, abrazos y alegría a raudales. Todo se convierte en una fiesta. Son instantes inolvidables de una intensidad sobrecogedora.
Y...doy la primera pedalada a un sueño…
…y luego otra y otra y otra…adelante, siempre adelante en ese movimiento contradictorio de un pie que avanza mientras el otro recula. Pero siempre adelante…durante 730 días…
En el primer minuto de viaje, con una sonrisa de oreja o oreja dibujada en mi rostro, tengo la suficiente sangre fría como para recordar las cinco reglas de oro de esta aventura y seguramente también de mi vida.
A disfrutar de todo sin miedo a nada.
Nada por obligación, todo por ilusión.
Humildad sin límites
Tranquilidad: mi meta no es Alaska, es el siguiente Km. y luego el siguiente y luego el siguiente…
Ser diáfano y sincero como el cristal.
Este primer minuto espero que marque la tónica de los próximos dos años en cuanto a actitud: concentración máxima de todas mis facultades (razón y sentidos, cuerpo y alma) por y para mi seguridad durante el viaje ya que un error inoportuno puede ser fatal. Pero simultáneamente ser capaz de dar libertad total a todas estas facultades para no poner barreras a gozar de cada instante hasta convertirlo en mágico.
Esto se llama cuadratura del círculo o “cuadraro”, es decir, aceptación y conciliaciación de contrarios, de extraños. Seguramente lo mismo que busco, si es que busco algo, en este periplo: acercarme, convivir con lo extraño, con lo desconocido, con mis opuestos, para reafirmarme en la hipótesis de que esas personas y culturas extrañas son fascinantes, hospitalarias, complementarias con “nuestro mundo occidental”. Me he embarcado en la búsqueda de mí mismo mediante el conocimiento de los demás.
Y así llevo 45 días y ya van cuatro países: el nuestro, Francia, Mónaco e Italia. De Castelldefels (Barcelona) a Ospedaleti (San Remo). La primera semana por Catalunya se desarrolló muy placidamente llena de visitas de mis amigos ya que todos los días alguno de ellos venía en coche a verme. Luego, ya en Francia, durante 36 días el factor predominante ha sido que a mi diestra siempre me ha acompañado el Mediterráneo: una verdadera gozada. Solo me he separado del Mare Nostrum en cinco ocasiones para disfrutar tanto o más de cinco maravillosas lugares y de sus gentes: Nimes y sus perfectamente conservados monumentos romanos, el impresionante y desconocido Pont du Gard, Avinyon paraíso ciclista y Patrimonio Mundial de la Humanidad con su Palacio de los Papas, Arles también Patrimonio Mundial de la Humanidad y lugar de inspiración del carismático Van Gogh y por ultimo Aix en Provence, ciudad sin grandes monumentos pero con un casco antiguo muy bonito y con mucho ambiente.
También quiero destacar la Provenza y la Costa Azul. La primera fue lugar de culto de infinidad de pintores sobretodo del Impresionismo y del Postimpresionismo, que fueron en busca de un cielo especial, con una luz única y unos paisajes de una belleza arrebatadora. Mientras que la Costa Azul desde Marsella (ciudad fea, ruidosa y sucia pero fascinante por su vida y su mestizaje) en adelante, se presenta absolutamente preciosa por supuesto por su mar, pero también por estar plagada de pueblos y ciudades bellísimas, por sus paisajes, por sus montañas (Macizo de L'Esterel), por su vegetación (país de pinos y mimosas), etc.
Y por último, mi segunda patria: Italia, país en el que acabo de entrar junto con la primavera y en el que me encuentro como en casa porque viví un año en Florencia. El criterio de las visitas que hare en Italia sera un ejercicio mas de nostalgia que cultural porque es un país que conozco muchísimo y porque voy a ir al encuentro de tantos amigos que tengo en este país y a los que no veo desde hace años. ¡Van a alucinar cuando me vean en la bici!!! El primero de ellos ha sido Davide en Ospedaleto. Será el destino el que ha hecho que Davide (que ha sido padre recientemente) se haya mudado aquí hace cuatro meses para recibirme recién llegado de Francia y para arreglar las carreteras por las que voy a pasar con fino y perfecto alquitrán para que con mi bici me deslice y casi vuele… Davide es arquitecto y se dedica asfaltar la red viaria de esta zona de Italia. Yo creo que todo encaja perfectamente. Nada es casualidad todo es causalidad.
En cuanto al alojamiento, la verdad es que hasta ahora genial porque muchos días me han acogido en los parques de bomberos como acto de solidaridad como un compañero del gremio bomberil. Otras muchas ocasiones he pernoctado y convivido en casas de personas que pertenecen a la ONG Servas, asociación en la que los miembros nos damos alojamiento los unos a los otros. Tanto los bomberos como la gente de Servas han estado absolutamente impecables en hospitalidad, generosidad y simpatía. El resto de noches he acampado en el campo, en la calle, en las montañas o junto al mar pero siempre, siempre bajo el cielo estrellado.
En cuanto a la comida tengo que reconocer que siempre he tenido buen saque pero ahora es una pasada: como por cuatro. Casi siempre de los supermercados aunque tanto en los bomberos como en las casas Servas me dan de comer caliente.
Pasamos a informarles del parte meteorológico: muchísimo sol, poquísima lluvia y muchísimo viento (concretamente el Mistral) aunque lo bueno del viento era que soplaba casi siempre a mi favor y lo malo era que soplaba helado, casi glaciar.
Apartado de Autobombo: cinco entrevistas en periódicos, tres en Francia y dos en Italia.
Anecdotario y otras aventurillas :
-Dolor de trasero inhumano durante el primer mes. Ahora ya es un placer.
-En Rivesaltes, un pueblo tranquilísimo a diez Kms. de Narbona, unos chavalitos se lo pasaron bomba tirándome botellas de cristal sin mediar palabra. Por suerte tenían mala puntería. Y algo raro tiene que haber quedado en este pueblo ya aquí hubo un campo de concentracion de los españoles que huyeron de la Guerra Civil.
-También por la zona tuve mi primer accidente: un yayo me pita con su coche; yo me paro y el señor va y choca el coche contra el remolque de la bici. Por suerte no pasó nada pero el susto y la rabia me duraron un buen rato. ¡Y para colmo el abuelo se había perdido y va y me pregunta A MI que tengo una pinta de guiri que asusto!!!
-Una noche infernal pero graciosa la que acampé junto a una granja y no pegue ojo porque dos gallos con el horario cambiado se dedicaron a cantar sin parar. A las 6h30 de la mañana se unieron al concierto el resto de pájaros del mundo y un burro.
-Otra noche especial pero esta mucho mas aventurera fue la que pasé en la montaña de La Ginetta, después de dejar Marsella, donde me pilló la noche en medio de la ascensión en una carretera muy transitada, muy estrecha con barranco a un lado y roca viva al otro. Encuentro una especie de agujero donde me paro porque pude meter la bici y los coches no me ven aunque pasan a tres metros. Lo malo es que no puedo plantar tienda. Así que a las diez me pongo a dormir totalmente vestido dentro del saco y rezando para que no llueva. A las dos de la madrugada me despierto por puro instinto porque un minuto después empieza a llover. Recojo todo a la velocidad del rayo y a pedalear en la oscuridad total tan solo rasgada por la luz de mi frontal y por la luz trasera de la bici, ascendiendo un puerto de montaña y bajo una intensa lluvia. Lo bueno es que ya no hay apenas ni un coche. Es una noche de poder y me lo paso en grande con esta aventura. Para mí estos momentos, en este viaje, también son sagrados. Corono el puerto e inicio el descenso con precaución y controlando bien. Estoy muy sereno y concentrado. Tras ocho kms. de bajada y una hora de pedaleo en plena noche llego al pueblo de Cassis y me resguardo bajo el porche de una tienda que se encuentra al pie de la carretera. El sitio esta bien porque, aunque de nuevo no puedo plantar la tienda, los coches tampoco me ven y lo mejor es que ahora estoy resguardado de la lluvia. Por segunda vez me meto en el saco completamente vestido y dispuesto a dormir como un bebé. Buenas noches.
-En Frejus le pregunto a un chico por una indicación y él, que es un apasionado de los viajes y la bici, me invita a pasar la noche en su casa. Y para colmo resulta que es masajista profesional. Se llama Herve y me hace el mejor masaje que me han hecho en mi vida con el añadido de que llevo 1100kms en las piernas. El sueño de todo cicloturista. Para ser perfecto solo faltó que fuese una chica… Al día siguiente mi anfitrión me hará de cicerone y me llevará a todos los lugares de interés natural de la región y del Macizo de L'Esterel.
-Por último de esta selección de las mejores anécdotas, mi primer día en Italia, que ha coincidido con el primer día de la primavera y también es el primer día que la lluvia me impide pedalear. Así que mientras mi amigo Davide esta currando yo le espero escribiendo todo el día en un bar. La anécdota es que en el bar me vieron llegar la noche anterior con la bici, el remolque y todo el equipo y al verme esta mañana me preguntan que hago en la vida. Les explico lo del viaje y alucinan tanto que el bar de este pueblecito italiano se convierte en una fiesta y me invitan a desayunar, a comer, a cenar y a por la noche barra libre. Luego insisten en que al día siguiente pase a despedirme antes de marcharme. Así lo hago y me vuelven a invitar a desayunar y me dan una bolsa con pizzas para la comida. ¡VIVA ITALIA!!!
Y para acabar, lo mejor y lo peor en estos 45 primeros días de viaje.
Lo mejor, como casi siempre, y sin lugar a dudas, la gente: absolutamente cordial, amable, simpática, generosa, hospitalaria, sonriente, candorosa, interesante, graciosa, animosa, encantadora…
Pero como creo que será así todo el viaje voy a añadir La Costa Azul entera desde Les Calanques de después de Marsella hasta Menton que esta en la frontera con Italia. La únicas excepciones serían Toulon y sobre todo el horrendo Mónaco.
Lo peor: diría que nada ha sido malo. Pero si me tengo que mojar diré que el frió… vale, mentira, lo confieso: la falta de sexo (en pareja, claro)
Hasta aquí la primera crónica de este viaje alucinante que es solo una etapita del GRAN VIAJE que es la VIDA.
Mil besos y mil sonrisas para todos.
Patrick Goñi Díaz
P.D. Buenos viajes tengas y a tus pasos de luz, las tierras te la devuelvan, crece con ellas y contigo; cuando caigas levanta y cuando estés levantado, vuela y cuando vueles... escribe esos deliciosos sueños.
Día 45, Ospedaleto, San Remo, ITALIA. Km. 1401-----------------------> Día 224, Sarande, ALBANIA. Km. 7331
GOOOOOOD MORNIIIIIIIIIIIIIING A TODA LA PENYA!!!!!(aunque tal vez debería decir bona nit porque me he pasado escribiendo 12 horas sin parar)
En la última crónica os deje recién entrado en Italia, lleno de emoción por haber cruzado una nueva frontera, por entrar en uno de mis países favoritos y por la ilusión de visitar a mis ex-compañeros de casa del año que estuve viviendo en Florencia.
Precisamente, la tentación de encontrarme con ellos hizo que me desviara de mi ruta inicial (una línea recta entre Génova y Venecia) para hacer una “u” que me llevó a pedalear 1200 Km. de más por Italia.
Lo primero que quiero destacar de Italia es que, cerca de la ciudad de Imperia, me encontré a mi primer compañero de pedaleo de todo el viaje: se llama Meng-Zio (Mencious es su nombre occidental: los orientales se cambian el nombre cuando dejan su zona), es de Taiwán y estaba dando la vuelta al mundo cogiendo 20 aviones durante un año. Pero para recorrer el sur de Europa ha tenido la gran idea de comprarse una bici en Barcelona, en Probike, la misma tienda donde yo compré casi todo el equipo y que está a pocos metros del Clínic. La verdad es que Mencious es un valiente porque no ha cogido una bici en su vida y además va muy deprisa porque ha salido un mes más tarde que yo y me ha alcanzado. El problema es que tal vez va demasiado rápido porque no se para nunca a visitar los lugares y no ha visto apenas ninguna de las maravillas que atesora el sur de Francia. Naturalmente le he dicho que en Italia no puede hacer lo mismo y que tiene que visitar algunas de las ciudades más bonitas del mundo.
Con Mencious compartí una de las etapas más duras de este paseíllo ciclista y hasta ahora también es la etapa más larga: de Génova a Sarzana, 142 Km. en 8 horas y 12 minutos de pedaleo. Una salvajada y aún más si contamos que llevo 40 kilos de equipaje y que unos 60 Km. eran de montaña (con el terrible puerto del Braco como estrella de la jornada) aunque también pasamos por antiguas galerías del tren (prohibidas para las bicis) y bastantes kilómetros de bellísima costa. El sobreesfuerzo de esta jornada lo estuve acusando durante los 5 días siguientes.
En Sarzana nos esperaban de nuevo Davide de San Remo y Giorgio, otro de mis compañeros de piso en Florencia. La casa de los padres de Giorgio es un pequeño paraíso natural. Aquí Mencious alucinó con la típica vida de una familia italiana antes de separar nuestros caminos, aunque por poco tiempo.
Continué la ruta por Pisa que ha sido el primer lugar donde he sentido vértigo por haber llegado a una ciudad tan emblemática y también por mirar un segundo atrás y ver los muchos kilómetros ya recorridos.
En Pisa además creo que he hecho una de las dos mejores fotos del viaje: una bici aparcada contra un muro en el que hay un graffiti con la palabra DREAM y del final de la “m” nace una flecha que señala hacia la bici.
Tras Pisa no bajo el listón porque llego a la ciudad más bonita que he visto jamás: Florencia. Aquí viví un año de Erasmus (besazos a todos mis colegas que conocí allí), el año más bonito de mi vida, hasta este viaje… En la capital de la Toscana se forjó, en gran parte, la filosofía de esta aventura en bicicleta: el placer de viajar largas temporadas casi únicamente con lo puesto.
Llegué a Florencia de noche, por el Lungarno (el bellísimo paseo que recorre el río Arno) y lo primero que hago al llegar es ir a la Vía Toscanella, al portal de mi antigua casa, como si se tratase de un templo venerable. Y tengo que decir que para mi realmente lo es y los que estuvisteis en esa casa me entendéis perfectamente. Luego me dirijo al Ponte Vecchio, que está a un minuto de allí, y bajo el influjo de los acordes de More than words de Extreme que tocaban dos músicos callejeros, rompí a llorar de pura emoción.
En Florencia me reencontré con Giorgio, que vive y trabaja aquí, y ¡¡también con Mencious!! En Florencia paso una semana inolvidable al ser mi ciudad favorita y al recordar las vivencias que disfruté en esta ciudad de ensueño con una escapada en tren de un día a Arezzo, la ciudad donde se rodó la Vita e bella de Roberto Begnini. Lo único malo es que algunos días fui un poco estresado con una avería en la cámara de fotos que finalmente me obligó a comprarme otra.
Al dejar Florencia me casco la segunda etapa más dura del viaje, hasta ahora (por supuesto nuevos y excitantes calvarios me están esperando como por ejemplo el frío otoño en Turquía, el desierto de Irán y cruzar el Himalaya, siempre que todo vaya bien y llegue a estos lugares): de Florencia a Forli, 111 Km. con lluvia y con el tremebundo puerto del Muraglione, que ya asusta solo con el nombre.
En Forli me reencuentro con mi ex-compañero de piso Robbi, que había sido padre del dicharachero bebé Martino, y con mi amiga Michella.
De Forli paso como una bala por Bolonia y llego a Módena donde me espera Michelle, el ultimo de mis compañeros de piso que siguen en Italia (porque Manuela vive en Nueva York y creemos que Livio esta causando estragos por Madrid) Michelle me llevará al mítico bar Freccia en el pueblo de Piumazzo, de visita imprescindible si vais por la zona, donde tras una noche de absoluta farra, me apadrinaron a cambio de una postal de cada país del viaje. Aunque Michelle es poco bohemio y se acerca más al estereotipo de italiano de Armani, fue el unico de mis compañeros de casa que, al despedirnos se emociono hasta echar alguna lagrimilla.
Finalmente llego a Milán, a casa de mi amiga Montse, compañera de facultad en Barcelona e instalada en Milán desde hace 4 años. Además llego a Milán, feudo de Berlusconi, en un día histórico y súper emocionante: el día de las elecciones generales. La noche es de infarto, como la mejor peli de suspense, pero a las 3 de la madrugada acaba con un desenlace inesperado y con final feliz porque Berlusconi pierde en el último momento por un puñado de votos.
Al día siguiente desde Milán vuelo a Barcelona para hacer la primera de las 4 visitas a casa que tendré que hacer durante estos dos años. Aunque creo (perdona mama, perdona MIREIA) que al final van a ser dos años y medio o tal vez tres: ¡¡¡la verdad es que me lo estoy pasando BOMBA!!!
El regreso a Milán se hace duro sobre todo porque vuelvo enfermo de melancolía y de anginas. No obstante también es cierto que gozo a tope de la ciudad con días memorables como celebrar Sant Jordi que, por la explosión de primavera, libros y amor en forma de rosa, seguramente es mi día favorito del año. También disfruté muchísimo con la compañía de Montse, Pietro, Iacopo, Giovanni y el perro dálmata Pluto.
Finalmente sigo mi camino tras 20 días, entre Barna y anginas, sin avanzar, (que no sin pedalear) un kilómetro.
De los siguientes días de mi singladura por Italia quiero destacar 3 ciudades: Cremona, Mantova, Ferrara y Venecia.
Cremona es remarcable porque allí se crean (digo se crean porque al fin y al cabo no tienen precio, son como obras de arte) los violines Stradivarius. Además en Cremona se encuentra el campanario más alto de Europa: el Torrazzo.
Mantova fue la sede de la familia Gonzaga que construyó palacios de gran valor artístico como el Palacio Ducal de la ciudad, el Palacio Te y además fueron mecenas del gran pintor Mantegna.
Ferrara la puedo definir como el paraíso de las bicis, de hecho es la ciudad de Italia con más bicis y al entrar hay un gran cartel en el que se anuncia que Ferrara está inscrita en la red europea de ciudades ciclistas. Pero de Ferrara, además de su arquitectura, de sus obras de arte y de su Palio (fiesta medieval) quiero destacar a 4 personas, a 4 mujeres:
Sabrina, con su inolvidable sonrisa, que me acogió en casa de su encantadora familia.
Cecilia y su madre Ena que me invitaron a cenar en su casa tras cruzar apenas dos palabras y me regalaron una de las noches más bonitas del viaje.
Y por último Elisa, Eli, de vitalidad desbordante. Con ella y con sus compañeros de piso, Sofía, Ivano y Mattia pasé 3 días en su casa y nos despedimos de la misma forma como nos conocimos: pedaleando juntos por las calles de Ferrara.
Tras el paraíso de Ferrara me esperaba el infierno, el infierno de las bicis: Venecia seguramente es la única ciudad del mundo en la que están prohibidas las bicis. La Serenissima es particular incluso para esto. No obstante me permití el lujo de violar la ley durante 20 segundos (¡¡gracias Ramiro por filmarme!!) por el lírico pretexto de pedalear en la ciudad donde todo transporte rodado es antinatural.
Y fue en Venecia donde cumplí el día 100 de viaje y donde conocí a Sem y a Karin, de Suiza, que hacia dos semanas que habían cambiado casa, coche, trabajo y familia por un hogar de dos ruedas en el que cada alforja era una habitación y en la cesta llevaban hasta una planta y Sem, con su cara de niño travieso y a la vez despistado, llevaba hasta la guitarra.
-“¿La meta del viaje? No hay límite de tiempo, así que el límite es hasta que se nos acabe el dinero y el sueño es dar la vuelta al mundo”
-¿Y cómo se os ocurrió hacer este viaje?-pregunté yo.
-Pues cuando tenia unos 5 años, -me dijo Sem- recorría mi pueblo con mi bici y cuando al final del mismo, límite marcado por mis padres, yo me preguntaba “¿cómo será llegar hasta el próximo pueblo, y luego el próximo, y luego el próximo...? ” Así, cuando tenia 5 años, es como se me ocurrió dar la vuelta al mundo en bici.
-¿Y cómo os conocisteis?
-Pues hace unos 5 años un día estábamos en un chat -me dijo Karin- y Sem soltó “¿Quién se apunta a dar la vuelta al mundo en bici conmigo?” y ni corta ni perezosa le dije que yo, porque con 15 años hice unas colonias de un mes en bici y me gustaron tanto que desde entonces tenía muchas ganas de hacer un viaje muy largo pedaleando. Así que nos conocimos, nos enamoramos y ya hemos empezado nuestra aventura.
No sé qué pensáis vosotros pero a mi la historia me parece apasionante. Eso si, la mentalidad suiza, de prever todo y llevarlo todo a cuestas, les traicionaba. El equipaje de ella pesaba 60kgs y el de él 80kgs.
A Karin y a Sem les hice la que creo es la otra gran foto del viaje hasta ahora: los dos montados en una sola bici; Sem pedaleando con su cara de niño de 35 años mirando al horizonte infinito; Karin detrás, abrazada a Sem con los ojos cerrados (soñando y amando a la vez) y sonriendo. Y al fondo Venecia.
Los tres somos pasajeros en tránsito pero tengo que reconocer que les envidio un poquito porque ellos llevan incorporado el plus del amor que es lo que más echo de menos en este viaje (MIREIA ON ETS?!!! =oD). Por mi parte, en este viaje, yo soy un gato solitario e ir solo implica el plus de vivir una aventura al 100 por 100.
El 17 de mayo celebré en Trieste la segunda Champions del Barca y el 18 de mayo, día de mi 31 cumpleaños, TODOS VOSOTROS me regalasteis toneladas de cariño con vuestros sms y vuestras llamadas; por mi parte yo me regalé visitar la Grotta Gegante de Trieste, la mayor de Europa de una sola estancia (dentro cabe San Pedro del Vaticano) y cruzar una frontera muy especial: la frontera de Eslovenia es la primera de un país, lengua y cultura totalmente desconocidas y a partir de ahora todos los países lo serán. Con cada pedalada el viaje se hace un poco más duro y más difícil (aunque también cada vez estoy más cerca de casa) pero tal vez las dos pruebas de fuego son primero esta frontera y la segunda será cuando deje Europa y cambie de continente para entrar no en África (por Egipto), sino, ya definitivamente, en Asia y será no por Israel sino por Turquía, por Estambul.
De Eslovenia lo que más me enganchado es un océano verde y su frondosidad hace que conducir o pedalear por sus carreteras sea un auténtico placer. En Eslovenia visite las cuevas de Skocjan que por su belleza y por estar intactas han sido declaradas Patrimonio de Humanidad por la UNESCO. Luego fui a las cuevas de Postojna que son el caso contrario de las de Skocjan: han metido dentro un tren enorme que las recorre durante 2 Km. y las han convertido en una especie de Disneylandia, aunque vale la pena visitarlas. En cuanto a Ljubljana puedo decir que es una ciudad sin mucho que ver pero que es absolutamente apacible y por esta razón pasear por el casco viejo o por la orilla del río son las actividades favoritas en la capital de Eslovenia.
Pero Ljubljana tenía sorpresas reservadas para mí.
En primer lugar os hablaré de Johann, profesor de yoga, al que conocí haciéndole una foto mientras meditaba a la orilla del río. Johann me dijo que había estado muchas veces en la India y que había viajado mucho. También me recomendó visitar dos casas okupas muy grandes de la capital, una de las cuales era la antigua fábrica de bicis Rog. Pero lo más interesante que me contó fue esta historia:
-Hace 30 años, siendo yo muy joven, tenía un sueño: ir a China en bici. Pero para mi era muy difícil porque había que ahorrar mucho dinero para el viaje y durante el régimen comunista estaba prohibido tener grandes sumas de dinero ya que por supuesto las habrías ganado trabajando en negro que a su vez también estaba prohibido. No obstante, tras varios años de trabajar mucho, conseguí acumular una cantidad de dinero importante y me decidí a empezar mi aventura con mis ahorros escondidos en una bolsa que llevaba pegada a la barriga. Así llegue a la frontera entre la antigua Yugoslavia y Hungría, último obstáculo para realizar empezar mi sueño. Pero llegué en el momento equivocado. Ese día se había cometido un atraco a un banco y registraban a todo el mundo hasta debajo de los cabellos. La policía no tardó en encontrar mis ahorros y me acusaron del robo del banco. Ellos sabían que yo no había sido pero su intención era otra. Así que me dijeron: “Mira muchacho sabemos que no has sido tú pero te vamos a acusar de todas formas; además en caso de que seas inocente te podemos acusar de haber ahorrado una cantidad ilegal de dinero. Pero como somos hombres de buena fe te vamos a dar otra opción: deja el dinero aquí y vuelve a tu casa”
-Y eso fue exactamente lo que hice -prosiguió Johann- Y ahí acabo mi sueño que no volví a intentar.
No sé a vosotros pero supongo que comprenderéis que la historia me sobrecogió.
Para acabar, Johann me dijo que tenía muchos amigos por el mundo y que si algún día yo tenía algún problema durante el viaje, solo tenía que ponerme en contacto con él y seguro que alguno de sus amigos andaría cerca de donde yo me encontrase.
En otro lugar, en el corazón de la ciudad, conocí al gran Marko, instructor de la Academia de Policía de Eslovenia y regente de una tienda de submarinismo. Marko me hizo un itinerario para visitar Croacia y me invitó a un complejo acuático con varias piscinas y 35 tipos de saunas. Como podéis comprender que me pasase esto tras pedalear 3514 Km. ha hecho que indefectiblemente crea en los milagros.
Y otro pequeño milagro ocurrió el día que dejé Ljubliana. Tras una etapa con muchos Km. de montaña me pierdo y me meto en un sendero, en una pista forestal de arena, absolutamente rodeado de exuberante bosque y al mismo tiempo la noche empieza a caer y a mi, sin duda influido por el lugar, se me ocurre empezar a pensar en lobos y osos.
-“Tranquilo Patrick, que no te entre la paranoia ahora”.
Justo en ese momento veo algo que se mueve y...me quedo helado ante tanta belleza: un majestuoso ciervo esta plantado frente a mí.
Un segundo que dura una eternidad.
El animal reacciona con una agilidad inimaginable para un ser humano y desaparece en un abrir y cerrar de ojos.
Tras ver al ciervo vuelvo a pensar en lobos y osos pero con intensidad redoblada. Al poco tiempo, por suerte, vuelvo a la carretera asfaltada pero la noche ya cae inexorable. Además la carretera desciende durante los próximos 14 Km. Dudo entre la temeridad de pedalear en bajada y de noche o la temeridad de acampar en un bosque infestado de depredadores (o al menos eso es lo que me dice mi instinto, una de mis brújulas más importantes durante toda esta aventura, heredado del gato que fui en otra vida).
Para acabar de redondear la situación el parte meteorológico ha anunciado lluvias torrenciales para esta noche.
-“Bien, Patrick, cabeza fría y nervios de acero. Estudia la situación”
A mi alrededor solo árboles y una casa a 200 metros.
Y entonces se da la segunda aparición del día: un coche (donde no hay tráfico) al cual le indico que se detenga... ¡¡y lo hace!! Me acerco y al volante va un ángel de cabellera rubia y ojos azules que ha escondido las alas y se ha disfrazado de mujer. Le pregunto, con la baba cayéndoseme, por la carretera y me dice que estoy en el buen camino pero que tenga cuidado con ¡¡¡LOS OSOS!!! Me dice también que si me cruzo con alguno no debo correr, debo quedarme quieto y cantar o gritar lo más fuerte que pueda. El ángel se despide con una sonrisa con la que casi me desmayo y diciéndome que no me enfade con los osos porque estoy en el bosque, es decir, en su casa.
La charla hace que me incline por probar suerte en la única casa que hay en los alrededores. Al acercarme me encuentro con una señora que no habla ni jota de ninguna de las 5 lenguas que chapurreo. Así que pongo a prueba mi dominio del esloveno:
-“Jaz prenochiti tu” (“¿Puedo dormir aquí?” *Traducido directamente del esloveno)- pregunto yo señalando un pajar de 3 paredes.
-Si, no hay problema-me contesta, muy tranquila, la señora.
Yo aún no me lo creo y entonces aparece el marido y dice.
-No, en el pajar no, allí, en el aserradero. (*Insisto, traducido del esloveno)
¡¡De fábula!! ¡¡Que potra tengo!!
A los 5 minutos de aparcar la bici junto a enormes troncos empieza a diluviar.
Definitivamente la suerte está del lado de los valientes.
En este punto quiero hacer un pequeño inciso. Os acabo de narrar que dormí en el aserradero de esta familia y para mi dormir ahí, en un aserradero, fue una experiencia inolvidable por lo pintoresco y por lo inesperado. De hecho una de las sensaciones más placenteras y de mayor intensidad aventurera que estoy viviendo hasta ahora se da porque casi cada noche no se donde voy a dormir. Buscar, elegir, preguntar por un sitio donde dormir y no saber qué sorpresa me depara el destino está siendo toda una aventura y más si tenemos en cuenta que en junio devolví la tienda de campaña a Barcelona y que en 224 días de viaje sólo he pagado para dormir 7 veces.
Por 25 pesetas por cada respuesta acertada decidnos lugares en los que Patrick ha sobado, como por ejemplo, un aserradero. UN DOS TRES, RESPONDA OTRA VEZ:
En un aserradero, en parques de bomberos (monumento a los bomberos del mundo YA!!!), en muchas casas de gente anónima ya sea porque lo he pedido yo o porque me lo han ofrecido, en jardines, en la calle, en el bosque, en playas de ensueño, en playas infestadas de mosquitos, en casas en construcción, en Parques Nacionales que rozan el paraíso, en hornos de pan, en garajes, en albergues de juventud, en talleres mecánicos (ayer), en campos de labranza, en refugios de montaña a 1800 metros de altura, en aviones en vuelo, en una barquita de pescadores pero en tierra, en roulottes, en casas de gente de Servas, de Couch Surfing y de Hospitality Club (que son organizaciones en las que los miembros nos damos alojamiento gratis los unos a los otros y de las que recomiendo fervientemente que os hagáis socios: son el futuro de un mundo más altruista y mejor) en un camping pagando y en hoteles pero gratis.
Cierro el paréntesis y sigo con el hilo de la narración. Tras una semana en Eslovenia entré en Croacia que sin duda ha sido el país que más me ha gustado hasta ahora (Italia y España no cuentan porque he vivido en ambos).
En Croacia he pedaleado 1900 Km. y, como en todo este viaje, casi nunca he ido en línea recta, sino zigzagueando (de hecho quien ha dicho que para avanzar y crecer en la vida hay que ir siempre en línea recta), buscando los lugares culturales (Arte, Historia) y naturales más bonitos y especiales. Y Croacia esta repleta de ellos: es un país absolutamente cautivador.
Desde la península de Istria (desde donde volé por segunda vez a Barcelona para presentarme como regalo sorpresa para el cumpleaños de MIREIA) hasta Dubrovnik, toda la costa del Adriático es espectacular con aguas cristalinas y playas de ensueño. Además Croacia tiene 2000 islas de las que he visitado 3: Dugi Otok, en el archipiélago de Kornati, Korcula (que se disputa con Venecia la natividad de Marco Polo y donde me bañé en la playa más alucinante que he visto en mi vida) y Mljet (recuerdos a Ibon y a Susana de Euskadi). La primera y la tercera de estas islas son Parques Nacionales a los que hay que añadir otros 6 de los cuales he visitado 5: Brjuni (antigua residencia presidencial del Mariscal Tito), Siberni Velebit, Paklenica (paraíso de los escaladores), Krka (recuerdos a Calixto y a su chica, de Granada) y Plitvicka Jezera. Éste último es el más edénico de todos y sin duda si el paraíso existió estuvo allí. Es el lugar natural más sublime que he visitado en mi vida. Son 16 lagos algunos de los cuales tienen aguas de color turquesa de tal belleza que se me hace difícil describirlos. A esto hay que añadir multitud de cascadas que rematan este lugar como uno de los más bonitos de todo el planeta. Plitvicka Jezera es uno de esos lugares que hay que ver como mínimo una vez en la vida. Yo me permití el lujo de dormir una noche dentro del Parque (aunque una vez más estuve fuera de la ley) y os puedo jurar que pude tocar y sentir más que nunca la energía de la Madre Naturaleza y a todas las fuerzas del universo.
La riqueza histórica y artística de las ciudades croatas rivaliza con la de la riqueza natural del país. Entre todas destaco las de Pula (con la arena romana más bonita del mundo y donde conocí a la encantadora Tatjana), Rovinj, Sibenik, Trogir, Split (donde cumplí los 5 meses de travesía y donde sufrí la primera caída del viaje que por cierto fue muy tonta y sin consecuencias: yo solo, en la acera y sin equipaje), Korcula capital, Ston (donde cumplí el Km. 5000 y estuve en una colonia de artistas) y sobre todas, la perla del Adriático: Dubrovnik, bellísima ciudad cuya historia es muy curiosa y pintoresca.
La hospitalidad y simpatía del 99 por ciento de la gente que me he encontrado hasta ahora en todos los países de mi periplo ha sido extraordinaria, pero aun así quiero destacar de nuevo en este apartado al pueblo croata (la única excepción es Dubrovnik, supongo porque están saturados de turistas) y lo que me ocurrió en Otocac lo ilustra perfectamente.
Los bomberos de Crickvenica (donde no dormí en el parque sino en la casa de uno de ellos con toda su familia) llamaron a los de Otocac y estos contestaron que ningún problema para acogerme. Tras una etapa de 80 Km. y una buena montaña, llegué a Otocac y al entrar en el pueblo la gente por la calle empieza a gritar:
-¡¡El español, el español!!
Yo flipo bastante pero ni caso. Llego al parque de bomberos y se me acercan varias personas y me preguntan:
-¿Eres Patrick de Barcelona?
-Sí-respondo.
-Bienvenido y tranquilo que todo esta controlado. Deja la bici aquí -es decir, en la calle- y vamos al bar.
Yo sigo flipando pero les hago caso. Uno de los tipos hace unas cuantas llamadas y al poco se presentan el jefe del parque, el médico, el profesor de inglés del pueblo y otras autoridades. Me los presentan a todos y bebemos un buen rato en el bar y me lo pagan todo. Pero luego la sorpresa.
-¿Sabes Patrick?-me dice Marinko, el jefe de parque- no duermes en el parque de bomberos…
-¿Ah no?-respondo yo.
-No. Entre todos te hemos pagado una noche en el hotel del pueblo con cena y desayuno incluidos y si quieres quedarte más días no hay problema.
Esta es la hospitalidad croata.
Y precisamente en Otocac fue donde encontré los primeros rastros de la Guerra de los Balcanes que azotó la zona durante los años 90. En este pueblo de hospitalidad infinita encontré el primer campo minado y los primeros edificios en ruinas agujereados como quesos gruyère.
Saber más de esta guerra y de lo que sucedió en los Balcanes es lo que me impulsó a ir a Bosnia siguiendo la bella carretera que atraviesa el cañón del río Neretva y que va de la costa a Sarajevo. Primero fui a Mostar, con su famoso Stari Most (Puente Viejo) y su precioso casco antiguo. Lo más destacable que me ocurrió en Mostar fue que el día de la final del Mundial de fútbol me metí (aunque también podría decir que buceé) en un tornado que me empapó totalmente y me inundó todo el equipo e incluso el reloj fue a la basura a pesar de que era (o eso ponía) water resist.
Luego llegué a Sarajevo donde, por tercera y penúltima vez, dejé a Tximeleta Maru (para los rezagados: el nombre de mi bici) para volar a Barcelona.
Sarajevo, en mi modesta opinión, es, desde el punto de vista histórico, la ciudad europea más importante del Siglo XX. En Sarajevo empezó la Primera Guerra Mundial con un atentado al príncipe heredero del trono austro-húngaro. Sarajevo, y los Balcanes en general, fueron un punto decisivo, durante la Segunda Guerra Mundial, para debilitar al ejército nazi y un enclave que Hitler jamás pudo controlar totalmente. Y por último la Guerra de los Balcanes de los años 90.
A mi vuelta de Barcelona me esperaba mucho trabajo de entrevistas (a soldados españoles desplazados en Bosnia, a abogados de la fiscalía y de la defensa del Tribunal Penal Internacional, a personal que trabaja en ONGs y por supuesto a gente de Sarajevo y de la antigua Yugoslavia) e indagaciones de cómo y porqué ocurrió una guerra tan sangrienta, a la que algunos llaman genocidio, en el corazón de Europa a las puertas del Siglo XXI.
Y después de todo lo que pregunté y escuché mis conclusiones son que los problemas empezaron hace 5 siglos con la invasión turca y desde ese momento los desastres se han ido encadenando hasta hoy (ya que los acuerdos de paz de Dayton no son más que un parche mal puesto que no pretende solucionar la raíz del conflicto) por el exceso de memoria de los hechos negativos, por la ley del ojo por ojo, por las ideas de grandiosidad nacional y también por exceso de ambición y poder. Desde este punto de vista todas las etnias que pueblan los Balcanes son culpables ya que, de una forma u otra, el papel de víctimas y verdugos se lo han ido pasando los unos a los otros como una pelota.
El presente en la antigua Yugoslavia es que nadie quiere saber del otro y tal vez esa es la asignatura pendiente en la zona: la tónica dominante es la desconfianza y la falta de interés mutua.
El futuro de los Balcanes, siempre desde mi humilde mi opinión de viajero y observador que intenta aprender y ser imparcial, lo veo lleno de complicaciones porque para empezar los niños de las 3 etnias y de las 3 religiones (croatas-católicos, bosnios-musulmanes y serbios-ortodoxos) van separados a la escuela y tal vez la solución es que, ya con esta edad, vayan juntos, que jueguen juntos, que se interrelacionen, que se conozcan, que se hagan amigos, que se enamoren…Tal vez esa es la vacuna contra futuras guerras y en mi opinión es una asignatura mucho más importante (al menos en la ex-Yugoslavia) que las matemáticas o la lengua.
No obstante, en Sarajevo y en Bosnia (país que en mi opinión, junto con Grecia, es una de las antesalas de lo que podemos considerar oriente), hoy en día, aunque las cosas aún van lentas, se respira un palpable clima de alivio por el fin de la guerra y por la independencia.
En Sarajevo pasé casi dos semanas y estuve alojado en casa de Zoran, un anarquista ludópata pero de buen corazón y de Alfredo y de Pietro, abogados italianos, con el segundo de los cuales compartí un rafting por el río Neretva.
Para dejar Bosnia “despedaleé” la misma carretera que hice a la ida a Sarajevo y en Jablanica, bajo una lluvia torrencial, el director del hotel de la ciudad me invitó a cenar y a dormir gratis.
Al salir de Bosnia reentré brevemente en Croacia para visitar Mljet y Dubrovnik, que eran los últimos lugares que me faltaba por ver, y para encontrarme con dos ciclistas muy especiales: Mario y Roland.
Mario es el primer ciclista paralítico (a causa de la guerra) que he conocido en mi vida. Estuvo en coma y olvidó todo lo que había aprendido y cuando se despertó tuvo que empezar de cero. Ahora habla lento pero incluso puede hacerlo en inglés y adora al Barca y la música latina.
Roland es un cicloturista austriaco que tras acabar el doctorado en ingeniería electrónica necesitaba desconectar (lo habéis pillado =oD?) y se ha puesto ha pedalear desde Austria hasta Turquía. No obstante este descanso lo esta haciendo a toda velocidad: 140 Km. al día.
Roland fue mi segundo compañero de pedales en este viaje y con él entré en el país más joven del mundo: Montenegro que es independiente desde el 21 de mayo de este año. En Montenegro me acordé de Sasha, compañero del Clínic de ecos que me escribió en serbo-croata el vocabulario de supervivencia de 100 palabras que llevo de cada lengua de los países de este viaje.
La compañía de Roland fue genial y juntos visitamos Kotor, el Parque Nacional Lovcen y Budva.
En Kotor cumplí el día 200 de travesía y la verdad es que es un lugar alucinante: Patrimonio Mundial de la UNESCO por ser, entre otras cosas, el fiordo más grande del sur de Europa, con unas montañas impresionantes que se elevan, verticales como un muro, desde el nivel del mar a hasta los 1000 metros.
Otro lugar imprescindible de Montenegro es el Parque Nacional de Durmitor que también es Patrimonio Mundial de la UNESCO. A Durmitor, por una vez, me desplacé sin bici. En primer lugar porque estaba fuera de la línea recta natural mi ruta (aunque muchos lugares que he visitado lo estaban y he ido en bici) y en segundo lugar, y sin duda la razón más importante, porque desde la costa a Durmitor hay 220 Km. de montañas demenciales para un ciclista. De hecho por algo el país se llama MONTE-negro.
Entre otras maravillas Durmitor tiene 48 picos por encima de los 2000 metros, 10 lagos de alta montaña de belleza arrebatadora y el cañón del río Tara que, con una caída de 1000 m., es el segundo más profundo del mundo tras el Gran Cañón del Colorado.
Mi mayor hazaña en Durmitor fue escalar en solitario el Bobotov Kuk, la montaña más alta de Montenegro. La excursión fue adrenalina pura, atravesando glaciares en pleno mes de agosto y ascendiendo (y luego descendiendo) por laderas vertiginosas.
Siguiendo mi singladura por la costa norte del Mediterráneo, tras Montenegro, el siguiente país que me tocaba visitar era Albania. Pero el problema era que desde Eslovenia la gente me había estado metiendo miedo sobre el país de las águilas, que es lo que significa literalmente Albania. Por otro lado mi amigo Genty, que es de Albania y con quien fuimos compañeros de piso en Londres, me decía que no habría ningún problema y luego, a medida que me acercaba a la frontera, más y más gente me decía que la situación era OK. Así que llevaba varios meses dándole vueltas al coco sobre entrar o no en Albania hasta que llegó el día decisivo en el que aún estaba a tiempo entre elegir coger un barco y esquivar por mar el país o bien cruzar definitivamente el Rubicon de la frontera albanesa. Pero, como decía, en el día decisivo las dudas se disiparon muy pronto, a primera hora de la mañana, con apenas unos pocos Km. pedaleados, cuando vi aparcadas en el camino dos bicis llenas de equipaje. Entonces pensé: “Estos van a Albania fijo y más tranquilo iré si vamos 3 que si voy solo”.
Pero me equivoqué porque no íbamos a ir 3 sino 5: Tillmann, Denis, Stefan Christian y yo. Los 4 eran alemanes, de Leipzig, los 4 eran estudiantes de biología y desde el primer momento hicimos muy buenas migas.
La entrada en Albania fue un show porque todos pensábamos que no teníamos que pagar y en cambio nos pedían 10 euros. Por supuesto todos desconfiamos de la policía albanesa (que tal vez aceptan sobornos pero en mi caso tengo que reconocer que no me han causado ningún problema) y nos pusimos como posesos a llamar y a enviar sms a Alemania y a Barcelona para que alguien nos dijera algo seguro. Finalmente yo fui el que cantó bingo y línea porque MIREIA (Mi Reina) y Lisi (Mi meiga) me confirmaron que había que pagar.
Una vez dentro de Albania pues mucha pobreza, mucha suciedad, muchas carreteras de juzgado de guardia (conducir por este país es un desafío, solo apto para los más intrépidos) donde todos los conductores son adictos al claxon y bastantes de ellos son un verdadero peligro. Pero al mismo tiempo es un pueblo lleno de vida, de gente expresiva, sonriente, que te saluda por la calle o por la carretera, gente de una generosidad tal que lo poco que tienen lo comparten con el hambriento ciclista; gente llena de curiosidad que te bombardea a preguntas supongo porque hay pocos turistas y porque un turista les hace soñar con países y lugares que solo pueden ver por televisión porque los visados en Albania tienen precios prohibitivos.
En Tirana me alojé en casa de Guimi y de Bucri, los padres de mi amigo Genty, que me han tratado y me han cuidado como a un hijo. Me he sentido como en familia en Tirana.
Después de Tirana los mosqueteros alemanes y yo nos dirigimos a Macedonia: el tercer país que pedalearemos juntos y el décimo de Imagine on Bike. De Macedonia concretamente me interesa la ciudad y el lago Ohrid, Patrimonio Mundial de la UNESCO entre otras cosas por ser uno de los 3 lagos más antiguos del planeta (para los curiosos, los otros dos son el Baykal y el Titicaca) y en el se encuentran especies endémicas, es decir, que únicamente se encuentran en este lugar del mundo. Una de estas especies es la trucha del lago Ohrid que es exquisita. Doy fe de ello.
Tras visitar Ohrid me separé del cuarteto de Leipzig (aunque tal vez nos volvemos a encontrar en Grecia) ya que ellos se adentraban en Macedonia y yo quería visitar el sur de Albania, que es, sin duda, lo más bonito del país aunque, todo hay que decirlo, tampoco mata. Destaco 5 lugares: Berat, Gjirokastra que es Patrimonio Mundial de la UNESCO, el manantial Blue Eye de la región de Sarande y ciudad desde la que os escribo, Parque Nacional y ruinas de Butrin que también es enclave UNESCO y Ura Vajgurora donde sufrí el primer intento de robo (INSISTO PARA LAS SURFRIDORAS Y SUFRIDORES- mama, Mireia, Lisi, tíos, tete, etc.- FUE SÓLO UN INTENTO sin violencia ni armas de por medio)
El suceso fue así: El mangui, que se llamaba Romeo y era un mocoso de 16 años de la familia con más pasta de la ciudad, usó la clásica técnica del tirón (más bien me desabrochó la riñonera por la espalda y ya me he ingeniado un sistema para evitar que vuelva a ocurrir) con la correspondiente y emocionante carrera cagando leches de unos 300 metros en la que seguro que batí algún record del mundo ya sea de velocidad o de decibelios de como grité (un grito ancestral, bestial) de pura rabia. Finalmente el chaval dejó caer el botín. Luego fui a la poli y lo fuimos a buscar a su casa y allí estaba pero de nuevo se fue por patas. No obstante a mí me da en la nariz que el padre pagó a la poli, pero eso son solo suposiciones de mi instinto. Aunque no deseo que vuelva a ocurrir, tengo que reconocer que en parte estoy contento (muchos de vosotros conocéis mi optimismo recalcitrante) en primer lugar porque no pasó nada y en segundo lugar porque es una anécdota más de esta mega experiencia. La esencia de la aventura en parte reside en ponerte a prueba, en pasarlas putas en algún momento pero ese momento soportarlo y superarlo, en correr riesgos controlados, en vivir bajo el signo de lo inesperado cada día y en disfrutar de todo eso a la vez. Yo, en parte, busco todo esto en este viaje.
Ahora me esperan las maravillas helénicas y un poco más allá, en el horizonte, se asoma Estambul, Asia enterita y muchas más aventurillas que os iré contando.
Apartado de autobombo: unas 10 entrevistas en periódicos italianos, 1 en el periódico Dilo, el más importante de Eslovenia, 3 en Croacia, 2 en Bosnia, 1 en Montenegro, donde van a hacer un seguimiento de todo el viaje y 1 en Albania, en el periódico Shiqip, donde además comentaron la noticia en el canal de televisión del mismo grupo mediático y por último entrevista radiofónica desde Sarajevo a Barcelona para RACC1 que también va a hacer un seguimiento de todo el viaje.
LO MEJOR Y LO PEOR
Lo mejor de esta parte del viaje sigue siendo la gente. Pero para añadir más información diré no tener problemas de salud en mi cuerpo serrano ni mecánicos en mi compañera de dos ruedas (vamos por no tener, no he tenido ni un pinchazo y lo digo tocándome ese cabezoncito que tengo lleno de aserrín); el paraíso ciclista de Ferrara; la sensación de dar un salto cualitativo en esta aventura al cruzar la frontera de Eslovenia, primer país totalmente desconocido del viaje; Croacia entera y en especial Plivitzka Jezera; estudiar lo que pasó en la Guerra de los Balcanes in situ ; vencer los recelos y desenmascarar los tópicos y los prejuicios de Albania.
Lo peor: el estrés que me provocó la avería de la cámara de fotos en Florencia; algunos conductores de los Balcanes; las carreteras de Albania y muchos conductores de Albania, el intento de robo, el pequeño estrés de 5 “ataques” de perros (4 pedaleando y uno mientras dormía) en Albania sin mordeduras y sin mayores consecuencias que el susto; la falta de la complicidad de la risa y el humor que sin duda es el peaje que hay que pagar al ir en solitario.
Y por último, lo peor de lo peor: por supuesto el no estar cerca de la mujer de mi vida: MIREIA T'ESTIMO PER TOTA LA TEMPITERNITAT.
Mil besos y mil sonrisas =oD para todos
Patrick Goni Díaz
P.D1. Anecdotilla extra que no sabía donde insertar y os la enchufo aquí. Creo que vale mucho la pena:
Al dejar la península de Istria, en Croacia, me meto por una carretera señalizada en amarillo, es decir, como comarcal, y sin ninguna señal de prohibición para las bicis. No obstante a los pocos Km. me paran 3 polis y me dicen que la carretera está prohibida para las bicis. Yo le digo al guardia lo que os acabo de contar y va el tío y me suelta:
-La señal es azul y hay un cartel de prohibido bicis. -El guardia que habla inglés va de paisano, los otros dos van de uniforme y ni jota de inglés.
Pues vale tío, si tú lo dices es así, al fin y al cabo tú llevas porra y pistola y yo no.
-¿De donde vienes?
-De Barcelona- contesto yo.
-¿¡¡¡De Barcelona con la bici!!!? Anda ¡enséñame los papeles!
El tío me pinza el pasaporte y va a la radio y comprueba durante un buen rato mis datos. Yo estoy de pie y un poco cansado y pregunto:
-¿Perdón jefe, me podría sentar?
-No, mejor quédate donde estás...
Yo ya empiezo a resoplar pero controlando. Cinco minutos después estoy harto y dejo la bici y me siento.
Cinco minutos más tarde el señor agente mister simpatía 2006 vuelve y me suelta:
-¿Dónde duermes?
Yo descarto que me este echando los tejos en busca de cariño y también descarto que me quiera ofrecer hospitalidad. Y le contesto:
-En casas de gente, en los parques de bomberos…- no le digo en la calle o en la playa porque esta prohibido en Croacia. Y él va y me espeta:
-¿Llevas dinero?
Uy uy uy, que mala espina me da esto…
-No, sólo travel checks .
-Pues tienes dos problemas chaval: primero te has metido por una carretera prohibida para las bicis y la multa por esta infracción es de 40 euros. Y segundo cada día debes notificar en la comisaría de policía más cercana dónde vas a dormir. Además dormir en los parques de bomberos también es ilegal.
Buenoooooooo...la cosa se complica cada vez más -pienso para mis adentros- pero si tú te pones chulo yo también tengo mis recursos y por donde pasan mis huevos hacen surcos. Así que le digo:
-“Espere un segundo señor agente que tengo otro documento...”- y voy y le enseño una carta escrita en croata y en español firmada por el cónsul croata en Barcelona en la que consta mi nombre, mi pasaporte y el proyecto de Imagine on Bike. La carta acaba con estas palabras: “Si está en su mano ayudar o facilitar de alguna forma al portador de esta carta, el consulado y el gobierno de Croacia le estarán muy agradecidos”.
El poli, sin mover un músculo, me devuelve la carta y me dice:
-Muy bien no queremos un conflicto diplomático. Te libras de la multa (al oír esto me invadió un sentimiento de gran placer y satisfacción) y puedes seguir tu camino pero no por esta carretera que como te he dicho está prohibida. Tienes dos opciones: el camino de la derecha, que te obliga a dar un rodeo de 25 Km. pero es llano. Y el camino de la izquierda que solo son 6 Km. pero en subida.
-Creo que cogeré el de la izquierda que es subida pero es más corto- contesto yo aún eufórico por haber sido más chulo que el poli.
-Bueno, si has llegado en bici desde Barcelona, supongo que no será ningún problema...- y mientras decía esto por un segundo le brillaron los ojos y se le dibujó una sutil y perversa sonrisa.
El camino de la izquierda era el monte Ucka, uno de los puertos más duros de Croacia. Sus rampas llegan en muchos momentos hasta el 21 por 100. Sus 6 Km. los subí casi enteritos arrastrando la bici a pie, totalmente a oscuras (porque tras casi una hora de interrogatorio la noche ya había extendido su negro manto) y en casi dos horas que es más o menos el doble de lo que tardo en pedalear 25 Km.
P.D.2. Espero que no os hayáis cansado mucho leyendo.
P.D.3. Perdonad que no escriba más a menudo pero es que realmente no doy a basto (¡¡VUELVE FERRAN!!).
P.D.4. Muchas gracias a todos los que dan su apoyo, pero en especial a los AMIGOS ÍNTIMOS que forman parte desinteresada del proyecto de Imagine on Bike y que se lo están currando a tope con la web, las fotos, los vídeos y que se movilizan a la velocidad del rayo para solucionar todos los problemillas que voy teniendo a lo largo de mi singladura.
NO PEDALEO SOLO: VOSOTROS VAIS A MI VERA.
P.D.5. Michelle de Módena: “Realizando tu sueño haces soñar a los que te rodean”
P.D.6. Elisa de Ferrara: “Deseo para tu viaje que mucha gente te conozca”
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| ¡2 años de Aventura! |
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Salida día 4 de Febrero 2006, desde Castelldefels (Barcelona) |
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Entrevista Radio RAC 1
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Ultima actualización 29 de Junio 2008 |

Entrevistas en Ruta
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25. EEUU |
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24.Japón |
Osaka - Nara - Kyoto - Tokio (2 años y 2 meses) - Narita | ||||||
23.Corea Sur |
Seúl - Busan - Isla Jeju-do | ||||||
22. China |
Xining, Ledu, Honggu, Lanzhou, Liangping, Chong Tse, Guocheng Yi (Nochevieja 2007), Gangou Yi, Matie, Eli Ninba, Guyuan, Xi'an - Pekín | ||||||
21. Tíbet |
Nialam, Nashin, Puerto de Thong La de 5130 metros, Mengap Me, Nelung, Memo, Tiato La, Puerto de Lhakpa , Lhatse, Jungbe, Shigatse, Chakdam, Ton, Nam, Lhasa | ||||||
20. Nepal |
Mahendranagar - Masuliya - Tikapur - Parque Nacional Bardia - Bhaurigaun - Kohalpur - Kusum - Lamahi - Imilia - Butwal - * Lumbini - Chormara - Nayarangadh - Sauraha - * Parque Nacional Royal Chitwan - Gamauni - Baireni - Thankot - * Katmandhu - Barrio de Bodhnath Pokhara, Naudanda, Nayapul, Kimrong, Campo Base del Anapurna, Chomrong, Deurali, Templo de Changdu Narayan, Bhaktapur, Swayambhu, Patan, Sukute, Kodari | ||||||
19. India |
Wagah - Amritsar - * Nueva Delhi - Jaipur - Jaisalmer - Jodhpur - Udaipur - Ranakpur - * Agra - * Fathepur Sikri - Benares - Rio Ganges - Sarnat - Dharamsala - Mcleod Ganj - Chandigar - Ghaziabad - Qar Mukteshwar - Moradabad - Bilaspur - Sitarganj - Bambasa | ||||||
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18. Pakistán |
Taftan - Quetta - * Lahore - Attari | ||||||
17. Iran |
Tabriz - Bostan Abad - Miyaneh - Zanjan - * Soltaniyeh - * Takh-e Soleyman - Perbe - Qazvin - Masuleh - Hesarak - Teheran - Mashad - Alamut y el castillo de los asesinos - Hasan Abad - Qom - Mashkat - Kashan - *Esfahan - Shiraz - * Pasagardae - * Persepolis - Yazd - Santuario de Chak Chak - Zahedan |
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16. Chipre |
Limassol - Montañas de Troodos - * Kakopetria - Omodos - Nicosia - Girne o Kyrenia | ||||||
15.Egipto |
Península Sinai - * Giza - * El Cairo - Suez - Nakhl - Thamad - Nuweiba - * Sakkara Menfis - Aswan - * Abu Simbel - * Philae - * Luxor - * Monasterio de Santa Caterina | ||||||
14.Jordania |
Um Qais - Aqaba - Desierto Wadi Rum - * Petra - Maan - Sultani - * Um Ar-Rasas - Amman - Jerash - * Qsar Amra - Qsar Azrak - Mar Muerto | ||||||
13.Siria |
Basílica S. Simon el Estilita - * Aleppo - Hama - Homs - * Palmyra - * Crac des Chevaliers - Apamea - * Damasco - Eknaie - * Bosra - Dera | ||||||
12. Turquía (1ª Parte) |
Edirne --> Km. 10.000 - Luleburgaz - Silivri - * Estambul - Ankara - * Safranbolu - Concurlu - *Hattusha - * Goreme - * Capadocia - Konya - Gemlik - Bursa - Mustafakemalpasha - Balikesir - Pergamo - Aliaga - Esmirna - Selçuk-Efeso - | ||||||